Postales

En la contraportada del Periódico de Cataluña este verano hacían entrevistas a personas con oficio (una preciosa palabra que corre peligro de extinción); leí con interés la de un maquinista de tren (por mi vocación frustrada) y la de un cartero de la que me llamó la atención una de sus respuestas: cada vez que llega una postal a la clasificación de cartas, lo comentamos en voz alta, venía a decir el entrevistado. Una pena que perdamos esa costumbre de mandar vistas de nuestras vacaciones a la familia y amigos (esa misma mañana mandé unas cuantas de Sitges, tal vez para limpiar mi mala conciencia).

Los teléfonos móviles y el correo electrónico han desterrado a las cartas y a las tarjetas postales. Cuando vamos de visita a un pueblo, de vacaciones a la playa o a la montaña, pocos somos los que nos acercamos a la papelería para comprar una selección de postales con las que recordar a la familia o a los amigos durante esos días placenteros.

Sin embargo, las postales constituyen una modalidad de comunicación muy interesante por lo que aportan de información, comunicación de sensaciones y sentimientos y relación, además de dar pie a nuevas actividades de geografía, historia… Podemos proponer en clase que siempre que vayamos a un sitio fuera de nuestra localidad, enviaremos una postal a la clase, de esa forma iremos coleccionando sitios nuevos que darán pie a textos y a otras tareas.

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Si queremos estar con los tiempos, es posible que confeccionemos nuestras propias postales, en este caso electrónicas. La imagen puede conseguirse en internet o, mejor, usando el teléfono móvil que muchos de nuestros alumnos tienen o la cámara digital familiar. Seguro que, si estamos de vacaciones, hay un ciber cerca, en el propio hotel o en alguno de los muchos locales que se dedican a ello. Usando la tarjeta que podemos elaborar en el procesador de textos, redactarla y enviarla por correo electrónico como archivo adjunto (no olvides que, dependiendo de la instalación, puedes hacerlo desde el propio programa). Del mismo modo es posible insertar la imagen en un mensaje de correo (como imagen y no como archivo si usamos un programa de correo), así será sencillo producirla y enviarla, bien a la dirección de correo del aula (habrá que tener una) o a la de todos nuestros compañeros de clase (si se la hemos proporcionado previamente). Si no disponemos de ordenador durante nuestro viaje, podemos dejarla para la vuelta, aunque se pierde la inmediatez de escribirla durante las vacaciones. El caso es que a la vuelta dispongamos de los envíos de todos los alumnos de clase.

En el caso de que trabajemos en común con otra localidad, podemos establecer parejas entre alumnos de uno y otro sitio e intercambiar este tipo de postales.

Y si no hay viaje habrá vacaciones en la localidad propia, en la de los abuelos…

Y es que cuando mandamos una foto con un texto por cualquier servicio de mensajería/chat estamos escribiendo una postal.

Existe otro tipo de postales que, en su día también llenaron las estanterías de las papelerías y que hoy todavía sigue usándose, son tarjetas ilustradas con dibujos para felicitar cumpleaños, aniversarios, o festividades concretas como la navidad. Proponemos aquí unas cuantas para que los alumnos puedan crear otras nuevas o usarlas para escribir sobre ellas.

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