Nos acercamos a los cuentos populares

Durante el curso 1999-2000 en el grupo Leer juntos-Infantil nos planteamos reflexionar sobre los Cuentos Populares.

Comenzamos hablando de nuestros recuerdos de infancia, de aquellos cuentos que nos habían contado en casa y de aquellos que éramos capaces de contar a nuestros hijos e hijas. De los cuentos más conocidos por el grupo en el recuerdo de la infancia destacaron Caperucita Roja, Los tres cerditos, Ricitos de oro y los tres oso, Blancanieves, La Cenicienta o Los siete cabritillos.

Descubrimos la estrecha relación que existe entre Cuentos Populares y oralidad. Recordamos las sesiones que al inicio de Leer juntos, en 1995 habíamos mantenido con Federico Martín Nebras y Blanca Calvo, en las que nos contaron cuentos populares y en las que nos invitaron a recoger la tradición que se mantuviera en Ballobar y acudir a las aulas para contársela a los niños y niñas.

Y a partir de todo esto programamos dos tareas simultáneas: leer cuentos populares publicados por distintas editoriales, y leer la introducción de Antonio Rodríguez Almodóvar de los Cuentos al amor de la lumbre, publicada en Anaya.

Banco de imágenes y sonidos del INTEF. Jesús Escudero Cuadrado. (CC BY-NC-SA 3.0)
Banco de imágenes y sonidos del INTEF. Jesús Escudero Cuadrado. (CC BY-NC-SA 3.0)

 

La lectura comenzó con Misino, gatino y Deditos y cosquillitas, recopilaciones hechas por Ana Pelegrín e ilustradas por J. R. Alonso en Alfaguara. Y la de cuentos la hicimos a través de títulos de varias colecciones: La media lunita, cuentos recopilados y versionados por A.R. Almodóvar (Algaida), Cuentos populares ( La Galera), varios libros de la editorial Lumen, El enebro y otros cuentos de Grimm de M. Sendak, Cuentos al amor de la lumbre de A.R. Almodóvar en Anaya.

A través de la introducción teórica de A. Rodríguez Almodóvar fuimos analizando las características de los Cuentos Populares concretándolas en los cuentos que íbamos leyendo.

Se plantearon varias cuestiones:

¿Por qué en los cuentos que tenemos con el mismo título no se cuentan las mismas cosas? ¿Por qué hay finales diferentes para el mismo cuento?
Entramos brevemente en los estudios que de los Cuentos Populares o de los Cuentos de Hadas habían hecho personas como V. Propp, B. Bethelheim o Ana Pelegrín. Y avanzando vimos que los Cuentos Populares se cruzan en el camino con Perrault, los hermanos Grimm, Hans C. Andersen, que, unas veces recogen la tradición oral popular y le ponen palabras, y otras, escriben sus propios textos, que hoy muchas veces confundimos con los populares.

Llegamos al tema de las versiones.
Por un lado vimos que el mismo cuento tiene variantes según el lugar del que procede (recordamos, por ejemplo, Madisú, historia africana escrita por C. Nostlinger que tanto nos recordaba a Cenicienta). Por otro vimos que las versiones se escriben por diferentes motivos, casi siempre con la excusa de “proteger a la infancia”, sin tener en cuenta que el mensaje de los cuentos populares debe ser asimilado a cualquier edad desde la intuición y la propia interpretación. Analizamos que uno de los motivos de versionar era, precisamente, que los cuentos hubieran pasado de la oralidad a la escritura. Mientras se cuentan, los pequeños permanecen al lado de los adultos, por abrupto que sea el planteamiento del cuento, la voz, el afecto de la persona adulta, acompaña a las criaturas. Sin embargo el texto escrito puede llegar a los niños y niñas en soledad, y determinados textos, en esa situación pueden generar problemas.

Comparación con los originales.
Esta fue la siguiente propuesta. La llevamos adelante con el cuento de Caperucita Roja. Trajimos todos los textos que encontramos en las casas y en las Bibliotecas municipal y escolar y comparamos con el texto de Perrault en Cuentos completos, publicados por Anaya.

(Más adelante volvimos a realizar este trabajo con La bella durmiente, a partir de la publicación de cuentos populares por parte de un medio informativo, viendo cómo este caso todavía es más sangrante que el de Caperucita, ya que casi siempre se omite la segunda parte del cuento original).

Además conocimos cómo autores modernos hacen sus particulares versiones de los cuentos populares, transformándolos en textos novedosos cargados de humor, de ironía, incluso dándoles la vuelta, es el caso de Roald Dhal y Cuentos en verso para niños perversos.

¿Y las versiones para el cine?
Este aspecto era muy interesante pero sólo lo dejamos como posibilidad de trabajo. No obstante recogimos también varias versiones y constatamos que la imagen con movimiento es tan poderosa que ha modelado determinados relatos de tal manera que es difícil convencer a las criaturas de que el cuento ha sido manipulado.

¿Qué hacemos con todo esto?
Decidimos preparar una exposición y un cuentacuentos.

La exposición.
Se instaló en la entrada del colegio. Los motivos principales de ambientación fueron el bosque, la Caperucita y el lobo. Ellos arropaban los libros y material audiovisual que aportaron las familias y las bibliotecas sobre Caperucita, los Tres cerditos, Ricitos de Oro y los tres osos. Colocamos también la versión original de Perrault (traducida al español) de Caperucita Roja. Todos los niños y niñas con el profesorado fueron pasando a ver y leer la exposición, así como todas las personas adultas que quisieron.

El cuentacuentos.
Fue la última propuesta. Llegó al terminar las clases en sesión de mañana y tarde. Una lavandera llegó al colegio y la ropa que había estado lavando se había teñido de dibujos. Dibujos que tenían que ver con cuentos trabajados durante las sesiones del curso y que las madres salíamos a contar. Estos cuentos estaban relacionados con Caperucita, con el lobo, eran historias que ocurrían en un bosque…A enredar los cuentos, El grúfalo, El más bonito de todos los regalos del mundo, La verdadera historia de Caperucita contada por el lobo, Señorita sálvese quién pueda, El asunto de mis papás.

Y un día llegó Antonio Rodríguez Almodóvar a Ballobar (Premio Nacional de Literatura Infantil)

Esto ocurrió en mayo de 2005, el mismo año que fue galardonado. Para preparar el encuentro completamos toda la colección de La media lunita y otros libros publicados por él. Los fuimos leyendo en las aulas y en Leer juntos y Leer juntos-Infantil. Y por fin tuvimos varios encuentros con él: en la jaima, en el colegio, y por la noche, con la gente adulta, en el Salón del Ayuntamiento.

De nuevo él renovó la propuesta de recoger material popular en las familias de Ballobar. Nos explicó algunas maneras de hacer la recogida y en ello estamos, pero esa es otra historia y deberá ser contada en otro momento.

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