Epífora

Si la epanadiplosis nos parece un nombre de enfermedad, la epífora lo es, además de un recurso literario que consiste en finalizar los versos con la misma palabra.

No deja de ser curiosa esta definición de la epífora enfermedad, encontrada en el blog la arena de este reloj, que va acompañada de unos versos epifóricos:

Cuando hay parálisis facial y se afectan los músculos que cierran los párpados el ojo permanece parcialmente abierto. Se irrita y entonces aumenta el lagrimeo para protegerlo.
Cuando hay una sensación, un sentimiento persistente, congelado en el pensamiento, la frase que escribimos tiende a terminar siempre recordando esta sensación. Supongo que para proteger algo.
Me gusta pensar en unas palabras formando una lágrima.
En muchos sonidos formando una lágrima.
En vivos colores formando una lágrima.
Y otra lágrima.

sabe

Dejando aparte la medicina, aunque no la tristeza, un buen ejemplo de epífora lo constituyen estos versos de Vicente Aleixandre, que hizo la carrera de comercio para meterse a poeta.

No digáis que la muerte huele a nada,
que la ausencia de amor huele a nada,
que la ausencia del aire, de la sombra huelen a nada.

Tristezas aparte, como lo que nos interesa es la estructura para jugar con ella, proponemos el siguiente juego:

  • Explicamos en qué consiste el recurso, no para que obtengan el tìtulo de filología, sino para ejemplificar la estructura.
  • Les proponemos que cada uno piense en una o varias palabras para acabar los versos y que la escriban tres o cuatro veces, una debajo de otra, a la derecha de su pizarra digital.
  • Cada uno habrá seleccionado la parabra que más le guste, la que le vaya a proporcionar mejores resultados… Ahora les pedimos que cambien su tablet con otro compañero y escriban el poema, así que tendrán que pensar de nuevo.
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